miércoles 21 de octubre de 2009

De limbo a limbo, el silencio


Paso por alto que no tengo nada qué decir y escribo. Intento despertar y tal vez lo haga. Sin embargo el silencio no debe asustar a nadie. Ni al enfermo, ni al sordo, ni al que no tiene lengua, ni al muerto. Todos tendrán algo qué aprender. Modos paralelos para expresar, o simplemente esperar a tener algo qué decir, de nuevo. Pues nada pasa. De cualquier modo es algo que se espera como se espera todo: morir repentinamente, encontrarse a sí mismo tirado en el suelo, cruzar los límites del espacio-tiempo, abrir los ojos para encontrar un colibrí.
Algunas de esas cosas pasará irremediablemente, lo sé. Como esto.  Y no obstante he logrado abrir un agujero para escapar. Quizá brevemente, pues tan mal no me ha parecido tampoco la prisión. Llena de túneles y cápsulas de noche. 
Algo será todo esto, claro, y pronto habrá mucho más por decir. Aunque lo más probable es que me reserve todo y ría a solas mientras alguien, que nunca conoceré, me observa. Eso también. Y lo otro. Decir las cosas y almacenar un poco que habrá de revelarse en mi próxima ausencia. 
Mientras tanto imaginen lo que quieran; de cualquier modo ya lo hacen. Suponen erróneamente y me piensan de una forma que no es. En caso contrario sería porque ya me conocen, y no lo creo, saben que miento: no existo. 
Y eso es un gran consuelo.

Jonathan Minila

En este tiempo he tenido lecturas (no todas) que me han reforzado en la experimentación de la realidad, de los espacios, de los vacíos, de las formas distintas de explorar, y que me han permitido adentrarme en mis obsesiones (al menos un poco, o más). Entre ellas esta antología hecha por Mario González  Suárez:  Paisajes del Limbo. 
Un libro que reúne a muchos de mis escritores mexicanos favoritos. Aquellos que, desde cierta perspectiva, han logrado en el siglo XX  resaltar por lo diferente de sus temas o por su marginalidad con respecto al cauce institucional de la narrativa mexicana: Francisco Tario, Juan Manuel Torres, Pedro F. Miret, Jesús Gardea, Guadalupe Dueñas, Efrén Hernández, Arqueles Vela, Ricardo Elizondo Elizondo, Salvador Elizondo, Juan Vicente Melo, Daniel Sada, Álvaro Uribe. 
Así que mientras no tengo nada qué decir, dejo al aire la moneda para que se aventuren en esta antología.    

2 comentarios:

Dios dijo...

Estuve aqui, estoy. Me fui y volvi. Me volvi a ir.

Jonathan Minila dijo...

Tenías que se Dios ;)