miércoles 26 de agosto de 2009

Pensar el pensamiento y las razones para su tristeza



Como es claro, el pensamiento, la manifestación de una razón y la capacidad de comprensión de ésta, nos unen ahora. Dos caminos que se ajustan a la capacidad que tenemos de cuestionarnos, de buscar, de expresar, de comprender, de analizar.
Y aquí estamos. De otro modo habría sido necesaria, tal vez, una casualidad (excluyente de si misma, puesto sin el pensamiento no podría considerarse como tal, ya que entonces los hechos sólo sucederían sin mayor connotación, tomando en cuenta además que yo mismo no habría tenido la capacidad de expresarme del mismo modo, ni el lector de ser lector y comprender; así como también la conciencia misma de un acontecimiento casual). Sin embargo, y de cualquier modo, nos hemos encontrado de frente, y siempre será gracias a nuestra capacidad de conciencia y conocimiento. Elementos distintivos del ser humano que nos han llevado a una engañosa superioridad respecto a las capacidades de otros animales.
El pensamiento, nido de realidades, de conceptos, de filosofía; de todas las preguntas, las respuestas, y los enormes vacíos. Fondo infinito, imparable, interminable, que nos amarra las manos dejándonos bajo la imposibilidad de detener su manifestación. Elemento indispensable de las características del ser humano, que, no obstante, nos envuelve en el conflicto de la conciencia, la falta de respuestas, de la duda, y de los callejones sin salida que nos dejan solamente con la opción de cargar la inmensidad de la realidad que nos corresponde, y de una tristeza innata y tan imparable como el pensamiento mismo (y su correspondencia).  
Su infinitud y la incapacidad de llegar a una respuesta satisfactoria; su fluir involuntario y polimorfo; la contradicción; la búsqueda de la verdad; su injustificable e infinito derroche; la desilusión; su impotencia ante la muerte (llevada a la conciencia por el pensamiento mismo); la incapacidad de adentrarse a los pensamientos de otros (esa barrera definitivamente indestructible); el desequilibrio y la separación entre el pensamiento creativo y los ideales sociales; el dominio del pensamiento sobre el ser humano, que lo exalta por sobre los demás seres vivos, y que sin embargo lo deja hecho un ser diminuto ante la inmensidad del mundo y de los cuestionamientos.  
Todas razones que George Steiner analiza y profundiza en "Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento". Un libro escrito con toda inteligencia, que nos alinea sobre los planteamientos que Steiner considera son la justificación para esa tristeza que se anida en el pensamiento del hombre (como raza), y en su manifestación. 
Un gran libro de uno de los filósofos contemporáneos más importantes.

Jonathan Minila
jminila@hotmail.com

Encuentra AQUÍ una reseña hecha por Adolfo Castañón.