Existe algo ahí, fluyendo, sumergiéndonos en la humedad del engaño. Algo que corre entre el nido de piernas, entre las calles, entre los gritos; entre la ambición, lo falso, lo material, las mentiras. Entre el dinero, el interés, la seducción, lo terrible. Entre el miedo, la soledad, la lejanía. Entre las lágrimas, las perversiones, los golpes. Entre los anónimos, entre las lenguas, entre los dientes, entre la sangre. Entre las posiciones plásticas, las instituciones, los arquetipos. Entre los caminos impuestos, entre las metas señaladas, entre la repetición de vidas desperdiciadas por la imposición de reglas sociales. Entre los golpes de pecho, los rezos, la hipocresía; la pobreza, la riqueza, la desolación, el desprecio, el vicio, el egoísmo, la locura, los asesinatos, los robos, el conformismo, las violaciones, el abuso, la presunción, el poder, las posesiones... Y es la forma, la apariencia. Esa telaraña, verdadero demonio, que nos retiene como moscas. Nos esclaviza. Nos hace prisioneros de la falsedad. Un artificio, un resultado, una consecuencia de la ceguera. Mezcla del olvido, de la perdición (y no la articulada bajo esa misma construcción de absurdos que nos manejan; sino aquella, la verdadera, que nos tiene aquí con los noticieros atiborrados de políticos alzando una voz hecha víboras; mordiendo los mares de llanto, la pobreza: egoísmo de arriba abajo, de derecha a izquierda, en forma de cruz). Materialismo, autos, celular, posición, sociedad, imágenes, reglas… asco. En conjunto el demonio que se forma por el lazo de las realidades aparentes, de lo impuesto. Es aquella apariencia la máscara, el engaño: nuestra perdición. Y quizá hay un modo de entenderlo. Escupiendo sobre el género humano, sobre sus errores, sobre sus falsos rieles, sus instituciones (todas), sobre sus nimias creencias. Sobre esas ideas reinantes que son el verdadero demonio.Para eso traigo acá una guía, una erudita enciclopedia, para entender esa sombra: “El diccionario del Diablo” de Ambrose Bierce. Lleno de ese sarcasmo, de esa burla, de ese humor negro con que Bierce enfrenta lo más terrible del ser humano. Criticando a la sociedad en general, y a su tibia construcción sobre una base débil que lo hunde cada vez más en el abismo del infierno.
Un libro que, a más de un siglo, sigue golpeando esta realidad imperante que no sólo no ha cambiado, sino que nos devora aún más.
Jonathan Minila
jminila@hotmail.com
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1 comentarios:
Existe algo ahí, fluyendo, sumergiéndonos en la humedad del engaño.
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