viernes 26 de septiembre de 2008

Your turn to get sick

Me quedó así por días. Quieto. Sin nada qué decir. Mirando cómo todas las cosas suceden, me enferman. Mis lamentos se hacen de sombras, de silencios. Nadie lo nota. Estoy hecho de esto. Si cortas mi cabeza sabrás quién soy. Si logras atravesar mi cuerpo (que es falso), encontrarás esa raíz, esas escaleras. Es difícil entender, y no tanto. Parece que siempre hablo de lo mismo, y qué más da. Hay un origen. A la muerte se avanza fácil, todos lo hacemos. Más difícil sería buscar un punto donde todo fluya, un ahora, un ya. Por eso trago enfermedad. Por eso trago la locura y lo terrible. Por eso para hablar me arranco el rostro que es tan falso como el tiempo. Por eso me quedo así por días. Quieto. Sin nada qué decir. Mirándo lo que pasa. Sintiendo el terror de las cosas que no se miran, que no queremos ver. Sólo algunos merecemos el infierno; mientras, hay tantos que lo niegan, que nos juzgan. ¿Quién se creen esos malditos? Prefiero deshacerme en mí, rovolcarme en mi sangre. Y esto es parte de lo que soy. Quiero seguir enfermo, sufriendo, doliéndome. No me juzguen; el próximo turno podría ser de cualquier. No hay engaño. Sólo mirando el vacío podremos descubrir la verdad de cada uno.

Jonathan Minila

Entre mi silencio sólo tuve la ocurrencia de volver atrás. Y estoy aquí de nuevo, con David Lynch. Ya antes he escrito sobre él ("Lynch, el imperio de las sensaciones"), y ahora no pretendo hacerlo de nuevo. Sólo quiero compartir dos de los cortometrajes que más me maravillan de él (y que seguro ya muchos conocen). El primero, "Six figures getting sick", (su primer experimento en cine), por la genilidad de su realización: es una pintura con movimiento en la que seis cabezas esculpidas enferman una y otra vez (vomitan, arden, se convierten en estómagos), mientras una sirena nos inunda de toda la terrible sensación de sufrimiento que las envuelve. Desde luego esta grandiosa idea le valió ganar un concurso y pudo reeinvertir el dinero en su siguiente proyeto: "The Alphabet" (también fabuloso).

El segundo corto que traigo por acá es "The amputee". Proyecto que nace también como una experimentación, o casi una casualidad. David Lynch le pide a Fred Elmes, con quien trabajaría depués en Eraserhead, que le permitiera hacer un cortometraje sencillo, únicamente para experimentar los materiales fílmicos que Elmes necesitaba probar. Así nace esta sencilla historia, reafirmándose en lo visual, en el humor negro, en lo onírico. Una mujer amputada escribe una carta mientras un enfermero (David Lynch) le hace unas torpes curaciones en los muñones. Maravillosa idea que convierte a lo simple en un impacto visual tremendo. [Viene en dos versiones por la prueba de calidad en el equipo].

Nota: Vale la pena que consigan la colección completa y la vean de vez en cuando en casa.

[Dale play]

SIX FIGURES GETTING SICK (1966)


THE AMPUTEE (1974)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Esos malditos son aquellos que revuelven mi estómago, cada vez que sin sueño, mis ojos intentan dormir.
Esos malditos son los que uno avienta "como no queriendo la cosa" al montón...
...pero la montaña se derrumba.

Cual momento de susto en una película de terror.


Limonada*

Jonathan Minila dijo...

Limonada:

Le has dado un gran sentido.
Y precisamente es esa la intención.
Darnos cuenta que esos Malditos son esos demonios internos que no nos abandonan; quizá nosotros mismos, los que nos juzgamos sin poder abandonar caminos impuestos.
Tienes razón; a veces la montaña se derrumba, ¿y no es verdad que sólo así podremos encontrar la razón para aprender a reconstruir de nuevo, sin miedo?
Debemos enfrentarnos a ese infierno que muy pocos se aventuran a probar.
La locura se encuentra en la raíz: uno mismo... talvez reflejado en otro, como tú y yo... entonces sabemos lo que buscamos y no actuamos por impulso o por reglas establecidas. Mucho del arte y evolución nace de ahí: del encuentro de esos hombres con ellos, con esa locura, con esa oscuridad que nos devuelve una imagen más cercana de lo que somos. Sólo es cuestión de saltar la frontera.

Bienvenida.

JM