jueves 21 de agosto de 2008

Sobre el rostro de los lectores

Sin duda hay un vínculo.
Y no, no son manos saliendo de la hoja para moldear rostros de barro. Son imágenes, voces ocultas. Llegan deslizándose por ese túnel de aves, y algo sucede. Más allá del silencio, una comunicación. Ahí, donde ahora mismo estas letras se unen para guardar sentido. Entonces algo nace, fluye. Y después… el que escribe no sabe. Quizá lo lancen por la ventana, o lo utilicen para limpiar un vidrio. Qué importa. Ya antes se ha cumplido con la función: escribir. Lo demás no está al alcance. Todo pasa en ese sitio al que no se puede llegar más que del modo que se llega. Y ya dije que no son manos. Está bien así. Entre letras, sin saber de rostros. No existen. Ni el mío, ni el de aquel que lee esto. Sólo nos une una abstracción. Aunque existiera la esperanza de transformarlo, sería imposible. Yo sólo quisiera lograr aquello plenamente. Que espacios y letras logren crear una ilusión. Que el lector se sepa libre en ese espacio que sólo él conoce, con su voz. Lograr que por medio de un código se cuente una historia. Transformar con palabras la percepción de aquello que lo rodea y que fluye desde el centro de su espiral.
Por lo demás, por su rostro, no hay nada qué hacer; tampoco por el mío.

Jonathan Minila
jminila@hotmail.com

¿Qué responde Roberto Bolaño al respecto?

Conchita Penilla se lo pregunta así: ¿Qué es lo que finalmente quiere que nos quede como gesto en el rostro de nosotros los lectores?

Y desde luego Bolaño contruye con pocas palabras una gran respuesta que, a pesar de su brevedad, vale la pena escuchar varias veces.


La imagen: Roberto Bolaño según Eulogia Merlé

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Jon, Bolaño es un bárbaro. Ojalá "la moda" no lo condene, pues sus letras hieren hondo. Lo de los rostros es muy interesante, porque finalmente, ¿no llevamos todos una máscara puesta? Te dejo una minúscula dosis de ceniza de estas alas a medio arder. Con cariño, Daniela.

JM dijo...

Confío en que Bolaño no será condenado; aunque también creo, como tú, que "la moda" puede ser peligrosa para algunos autores.
Y bueno, por lo de los rostros... claro, desde luego que todos llevamos una máscara, y no creo sólo una, sino muchas; aún más difícil. En fin.
Gracias por esa dosis de ala que siempre me reanima.
Besos y mucho cariño, como siempre.