Empiezo diciendo que esta nota no debería existir. Sin embargo, de algún modo, está aquí pese a mi necia obstinación por querer evitarla. ¿Pues cómo podría yo mostrar un lado negativo de las letras (a través de ellas mismas, contra ellas mismas) cuando todo lo que he venido haciendo hasta el momento, en este blog, ha sido exponer su lado "bello", poético, quizá intelectual, etc? Por el momento ya es tarde preguntárselo, pues vale más darse cuenta que ya lo estoy haciendo, aunque no haya sido esa mi intensión (o tal vez sí, para no generalizar en una constante que sería por completo inverosimil a razón de mis variables estados de animo). Y precisamente ese es el punto, pues no pretendo hacerme responsable por esto, sino que transfiero toda culpa a la secuencia de códigos que descifran aquí alguna idea que podría, sí, pertenecerme, aunque también a alguno de esos “yo” que me habitan. No lo sé. De cualquier modo, si se busca culpar a alguien (siempre se busca), son estas letras, que por su propia voluntad han venido a parar hasta este sitio, las únicas culpables. Por mi parte, lo aclaro, no he tenido nada qué ver en esto, y no me pondré ni ahora, ni nunca, a pedir disculpas. Mucho menos a las letras mismas (a quienes va dirigida esta nota), pues desde unas semanas atrás nos mantenemos a una distancia prudente. No quiero verlas, ni ellas a mí. Lo cual quiere decir, amigos, que no tengo posibilidad alguna de hacer una nota digna, ni escribir un cuento que me agrade, ni un ensayo, y mucho menos una carta de amor (pues todo termina en tragedia). Nada. Estoy completamente vacío. Y es precisamente por eso, amables todos, que sólo estas letras podrán quejarse de ellas mismas, y de esa poca fidelidad que parecen tener algunas veces. Pues pareciera (le ha pasado a muchos seguramente) que las letras a veces se escabullen como gatos para pasar la noche en otro lugar, donde parecen alimentarlas mejor. Y no sólo por la noche, sino por la tarde, y a veces durante toda la vida. Porque no todos sufren la misma enfermedad. Porque la tortura parece personal. Otros hacen cuentos, notas, ensayos, novelas, guiones; todo con una facilidad inverosímil pero cierta (aunque no siempre certera); mientras nosotros, los contaminados, escribimos una línea que (sentimos, o es cierto) no vale la pena. Sin embargo es parte de esto. Esa angustia, ese terror, esa desesperación. No obstante el tiempo llega. La reconciliación momentanea. Lo mismo que una relación de pareja, de hermanos, de padres; las letras necesitan su espacio, su distancia, pues de otro modo, quizá (como deseo que suceda conmigo), la relación se volvería por completo tormentosa y hasta suicida, destructiva. Y sin embargo, casi siempre, como ahora, hay hermanos menores, o hijos mayores, o amantes para quejarnos de aquellos que nos desprecian. Aunque a veces todo sea producto de una engañosa percepción que, no está demás decirlo, no le quita realidad para el que mira, como me pasa ahora con esas letras que no me pertenecen; que están en cualquier otro sitio, pero no listas para expresar lo que deseo (aunque en realidad no sepa si hay algo que expresar). De cualquier modo todo esto me pone a pensar en aquello que dijo (ya lo mencioné hace tiempo en un escrito aparecido en una revista) Juan Rulfo: “escribir es una martirio”. ¿Será? No sé, quizá para otros parezca más sencillo (inteligentes, genios, sobrenaturales), pero para mí, para ti, para muchos, puede resultar una verdadera tortura (y compromiso), porque vamos más allá de prentender esa genialidad aparente, y falsa, pues buscamos, como dije notas antes, arrancar los demonios verdaderos y algún modo de plasmarlos. Y sin embargo, queridos todos, no es sorpresa; pueden notar claramente que sólo a través de la escritura misma (sea hijos, hermanos, o amantes) he logrado liberarme de aquello que me acosa. Paradójico, ¿no? (pues no) Y por eso estoy condenado a continuar y lo haré; aunque no sea hoy.Jonathan Minila
jminila@hotmail.com
P.d. Espero pronto tener algo digno que decir. Mientras, el silencio (hasta la próxima rebelión, que quizá sea más pronto de lo que pienso, o todo lo contrario) será lo más sensato.
De cualquier modo extraigo para ustedes, dolorosos de las letras (que también tenemos lugar), un fragmento de “Contrapunto” de Aldous Huxley, donde un personaje habla algo en relación (y no tanto) a lo que vengo diciendo. Y ¿saben qué es lo más "gracioso"? Que la magia de las letras es tal, que a pesar de escupir sobre ellas, hay cosas que sólo a través de si mismas podemos expresar (hasta ese malestar ocasional, como un círculo). No dejemos de observar que pese a lo que dice Rampion, él mismo está formado de letras (como quizá lo estamos todos), y es parte de esa realidad.
¿Entienden?
*Fragmento "Contrapunto":
Rampion aprobó:
-Por eso casi he abandonado yo la pluma, por el momento. Las palabras no son muy adecuadas para expresar lo que yo quiero decir actualmente. ¡Y qué consuelo poder evadirse de las palabras! Palabras, palabras, palabras: lo aisla a uno del universo. Las tres cuartas parte del tiempo no se halla uno en contacto con las cosas, sí solo con las cochinas palabras que las representan. Y a menudo ni siquiera con estas, sino solamente con la maldita jerigonza metafórica de algún poeta acerca de ellas: “Esta bruma rellena de miga de violón”, por ejemplo. O bien: “Ni mis manos ordeñan las horas recipientes”. O aun: “Las damas aguardaban sentadas sobre una lágrima”. – miró a Burlap con una sonrisa irónica –. Hasta las manos que ordeñan se han convertido en una abstracción metafórica. ¡Vaya con las damas sentadas sobre una lágrima! ¡Oh, estas palabras! Cuánto me alegra haberme libertado de ellas. Es como libertarse de una prisión: sí, de una prisión bastante fantástica, llena de frescos y de tapicerías de toda la gama. Pero yo prefiero el campo abierto. La pintura, a mi ver, lo pone a uno en contacto real con él. De este modo puedo decir lo que quiero decir.













3 comentarios:
Creo que sonreí mas de una vez... pasando por tus posts.
Buen gusto.
Saludos desde acá.
Saludos !!!
Ilussa; yo sonrío con lo que dices. :)
Saludos
Jorge, también saludos.
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