Pese a todo hay días que las palabras caen en formas de imágenes, o viceversa. Hay manos invisibles que nos arrancan, que nos alzan. Entonces pienso en que todo podría ser posible, o no sé (como siempre). Y a pesar de mí, ahí está quien puede demostrar que hay formas diversas para arrancar eso que parece derrotarnos, y nos permite soñar que sí, quizá todo es posible. Es la magia de ese mundo que se extiende, que se crea; que nos enseña que todo se alarga, y llega lejos, muy lejos. De nuevo se funde. De nuevo las historias dicen eso que nos parece imposible, pero que está ahí, latente. Y sonreímos, y lloramos, entre formas, entre imágenes. Un cuadro nos narra algo, una fotografía, una canción. El silencio también. El arte de la sutileza, de lo ausente, de aquello que es suave. El secreto de la minificción; de las palabras que no se dicen. De las manos que se tocan en la oscuridad, de los cuerpos, de las miradas. El camino recorrido, que parece no llevarnos a ningún lado. Hay tanto ahí; tanto. En lo simple, en lo concreto. ¿Para qué? Para que un hombre, alguien, una mujer, un niño, pueda hablar un día de esa paz que da encontrar en las artes el modo para acercarnos a nosotros mismos, y a todo aquello que no se puede decir de otro modo. Esta vez toca el turno de nuevo a la imagen, al movimiento, al cine; esa forma narrativa.
Traigo un corto que tal vez ya muchos conocen, y que me ha llegado, como suele pasar, en un momento preciso. Fue ganador del Oscar en el año 2000 y su director es Michaël Dudok de Wit (Holanda-1953), quien para sus animaciones utiliza tinta y acuarela, más allá de otras técnicas modernas.
Disfruten de esta hermosa historia, llena de vida, que seguro tocará algunas fibras (como me pasó a mí).
Jonathan Minila
Jonathan Minila
Father and Daughter (2000)















4 comentarios:
Hermoso corto, Jonathan... Aparte, paso a visitarte brevemente para agradecerte los versos que dejaste en mi bitácora. Suerte en todo y hasta pronto. (Ah, y yo te debo un mensaje; no lo he olvidado y lo tendrás pronto.)
Alberto, gracias.
Sí, el corto es una maravilla.
Por lo versos, al contrario; la iniciativa de ese misterioso proyecto me parece muy buena, como siempre, y es un gusto poner mi grano de arena.
Por el mensaje no te preocupes; ya tendrá su tiempo. Yo entiendo las ocupaciones. Más bien, te agradezco la molestia ya de considerarlo, y de prestarme parte de tu tiempo y tu atención para atender lo que te envié; eso es muy amable.
Un abrazo muy grande, y también la mejor de las suertes. :)
Estimado Jonathan,
le sigo los pasos a su blog de manera silente, hoy le escribo con agrado y felicitándolo por el sitio. Después del protocolo, le digo:
como recomendación podrías incluir más Pájaros Azules mexicanos. Tu estilo es interesante. Tal vez Tario, Elizondo, por ejemplo.
Saludos y que siga el vuelo.
Jc, gracias por tus sigilosas visitas y tus felicitaciones.
Desde luego también por tu recomendación.
Un abrazo, y te espero por acá. :)
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