jueves 26 de junio de 2008

Mis dos yo en autoayuda

Tengo el derecho de joder a todos
Leo Maslíah

Lo único malo de estar habitado por dos personas, es eso: estar habitado por dos personas. No tanto por los detalles pequeños que se pueden controlar (mientras uno va al baño el otro queda dormido; mientras uno calla el otro responde; mientras uno baila, el otro mira la televisión, etc) sino por las reacciones más temibles de cada uno. Y es por eso precisamente que no puedo, ni debo, perderlos de vista. Cuando siento que aquel, el triste, se aleja, lo sigo en silencio para evitar alguna tentativa de suicidio. Lo mismo cuando aquel otro, el eufórico se escapa, pues a veces termina ebrio en alguna banqueta, o en las escaleras del edificio. Es lo que resulta insoportable. Unas veces me pueden encontrar mordiendo un muro, o golpeando el aire. Otras reventando a carcajadas, o arriba de un árbol cantando. No sé, y no puedo explicarme. Sólo escribo esto, ahora, porque aquellos dos descansan (lo que me deja pensando que yo soy un tercero, pues de ese modo no tendría conciencia de aquellos otros) y me han dejado tranquilo un momento. Sin embargo no quiero complicarme más. Terminaré pronto. Pues a pesar de todo, esto parece tener un lado aprovechable. Algunas veces alguno descubre un horizonte que ninguno de los dos (tres) conoce, y logramos convivir en paz, aunque sea por un momento; convergiendo en un mismo punto, pese a luego estar de nuevo odiándonos igual que siempre. Sin embargo aquello resulta muy productivo, pues todos aquí dentro somos beneficiados. Por ejemplo ahora con el descubrimiento de este autor que ese, el que sube a los árboles, nos ha traído y que me tiene aquí queriendo compartirlo. Hombre de música, de humor, de carácter, de un mundo al revés; borra todo con esa ligereza que hay en sus letras, en su música, en su enfrentamiento, en su humor. Tanto que ha logrado por un momento (sólo por un momento) reconciliar a un hombre fragmentado, que ha quedado encantado con ese humor negro, característico en toda su obra. Escritor, músico, humorista, consejero, ilusionista, guía espiritual. Leo Maslíah (Montevideo, 1954), llegó hasta mí, o a uno de mis yo, por una colección suya de 12 cuentos. Sin embargo, después, he(mos) descubierto que hay mucho más de él. En Uruguay y en muchos otros paises es muy conocido por su música, así como por sus presentaciones donde se respira siempre ese aire de lo absurdo (que se encuentra, claro, en toda su obra literaria que, nunca, en ningún sitio, queda de lado). Tiene más de 30 discos editados, 10 obras de teatro; así como varios libros de cuento, novela y un poemario. Pianista, humorista, “palabrista”. Éste hombre logró la reconciliación momentánea de todos mis yo con sus cuentos, y lo comparto para todos aquellos fragmentados que deseen por un instante navegar en las palabras de este hombre que tal vez pueda ayudarlos. Traigo dos cuentos muy buenos, y un audio titulado “Autoayuda”, extraído de una de sus tantas presentaciones, que me pareció maravilloso. Un poco por esa crítica social que lleva siempre a flor de palabra (ya lo escucharán), y otro tanto por inyectar ese líquido de egoísmo que ha puesto a mis dos yo en contra, y que estoy seguro pronto los llevará a la desesperación, tal vez a la muerte, y entonces, sí, pueda ser por fin libre; como lo soy cada vez que recorro las letras, la música, o escucho a Leo Maslíah.
Espero que a ustedes les funcione del mismo modo, y pronto tengan la curiosidad de investigar más de él.

Jonathan Minila
jminila@hotmail.com

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4 comentarios:

Anónimo dijo...

muchos te seguimos... creeme. L

Jonathan Minila dijo...

Oye, gracias. Sin duda esto aumentará mi paranoia. :)

Anónimo dijo...

GRAX POR DIFUNDIR A LEO, ES MARAVILLOSO... LO HE VISTO UNAS CUANTAS VECES. SALUDOS DEL SUR.

Jonathan Minila dijo...

Te envidio. :)!