UN SEDUCTOR DE LA MUERTEUn poco la falta de tiempo y las lluvias (no sé por qué), me habían detenido para dar respuesta al misterio del último post que estoy seguro no lo fue tanto, pues muchos gustosos de los autores considerados malditos (termino difícil que por momentos se engrandece con presencias enormes como Baudelaire, Rimbaud, y hasta Pizarnik, y otras veces tiembla hasta casi despedazarse, pues considero que se desvirtúa en cierto sentido bajo la presencia de autores que opacan el término hasta casi confundirlo o reducirlo, a los que no soy tan afín, entre los que destaca, desde luego, por dar un ejemplo, la emblemática personalidad de Bukowski a quien he leído, claro, pero no lo considero como una gran aportación a las letras a pesar de que tuvo su momento importante, o digamos su moda, y que aún la tiene mucho más entre lectores (y no tanto) jóvenes que gustan de lecturas inmediatas, fáciles, sencillas, que reflejan al instante sus infiernos, o sus gustos reprimidos, sus insititos contraculturales, que los llevan a admirar a ciertos hombres que hacen o dicen hacer lo que ellos no pueden, o quisieran, o que los hacen sentir en ciertos términos anárquicos, en el fondo (no me odien). Asunto que no considero terrible, ni me asusta, pues todos pasamos por ese camino, pero que tampoco me motiva a admirarlo o considerarlo algo grandioso, como al contrario sí me sucede con los autores que he mencionado antes) ya habrán descifrado dicho misterio. No por que nuestro personaje sea el más reconocido, ni el más mencionado, ni famoso, sino por que para alguien realmente interesado en este tipo de literatura no puede dejar pasar desapercibido al autor de “Marc, la sucia rata” novela realmente corta y en extremo divertida que me hizo reír bastante y me aligeró los ojos: José Sbarra [Argentina, 1950 – 1996], escritor que navegó en el “under” durante mucho tiempo (aún lo hace) y que llegó a ser conocido por la puesta en escena que se hizo de la novela en mención, y que hoy nos lleva conversar de él, y que también fue llevada al cine. Hombre de excesos, seductor de la muerte, de las pasiones, de lo extremo. Gustoso de merodear hoteles en compañía de drogadictos y dementes. Dueño de un lema, “Coger, escribir, drogarme”, el cual siguió al pie de la letra y lo puso al filo de la vida, al extremo de que la muerte dejó seducirse por este hombre que la llamaba entre sus letras, retándola, esquivándola, agarrando al sucidicio de la mano aunque no fuera de ese modo como al final se presentó, sino con un SIDA que lo derrotó años después.
Por mi parte una cadena de hechos me llevó a leer esta novela, y me parece una recomendación que puede agradar, divertir, y quizá seducir al extremo de querer acercarse más a su casi desconocida obra.
Sin embargo, amigos, lectores, niños y niñas, como estoy aquí para ponerles las cosas más fáciles, les dejo un link donde podrán descargar por completo la novela que no les tomará más de un día leer.
Ah, y por cierto, para todos aquellos que descubrieron a nuestro escritor misterioso, sólo me queda felicitarlos, abrazarlos, besarlos, morderlos, y decirles que no ganaron nada, salvo mi más grande reconocimiento a su esfuerzo investigador.
Bajen la novela (de la que dejé un fragmento en la nota anterior), y por un momento cojan, escriban y dróguense junto a José Sbarra
Sin embargo, amigos, lectores, niños y niñas, como estoy aquí para ponerles las cosas más fáciles, les dejo un link donde podrán descargar por completo la novela que no les tomará más de un día leer.
Ah, y por cierto, para todos aquellos que descubrieron a nuestro escritor misterioso, sólo me queda felicitarlos, abrazarlos, besarlos, morderlos, y decirles que no ganaron nada, salvo mi más grande reconocimiento a su esfuerzo investigador.
Bajen la novela (de la que dejé un fragmento en la nota anterior), y por un momento cojan, escriban y dróguense junto a José Sbarra
Jonathan Minila
[Da click para bajar la novela]















4 comentarios:
Aló, Jonathan, me alegra que el sitio de Katarsis te haya servido para encontrar buenos autores. Pasé por aquí a saludar y a dejar alguito del polvo de mis alas... Ya sabes quién soy, ¿verdad?
Un beso...
Desde luego se quién eres. Un ser mágico y único. Estaba pensando en ti, qué increíble.
Por favor no dejes de regalarme un poco de ese polvo de tus alas, y espero verte muy pronto. Katarsis me ha servido mucho, pero encontrarte en la vida más. Besos.
Me gustas...Pero no puedo bajar la novela que recomendás! ¿Dónde puedo conseguirla?
Rosario, gracias. Si no sirve el enlace tendría que investigar. Seguro estará por otros sitios de la red. Un beso.
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